Yo no quería convertirme en un personaje de ficción. No quería y no quiero. Ahora toda mi vida se convertirá en mero contexto. Yo no «me las apaño con la cocina». Lo intento día a día y es la única manera de sobrellevar el-
¡Que no!
Yo no quería convertirme en un personaje de ficción. No quería y no quiero. Ahora toda mi vida se convertirá en mero contexto. Yo no «me las apaño con la cocina». Lo intento día a día y es la única manera de sobrellevar el-
¡Que no!
Considérese a las cosardillas. Animales completamente imaginarios, inventados y, en definitiva, inexistentes. Una no tendría por qué sentir el más mínimo miedo de que la descubran. Si no existes, no te pueden descubrir; se diría una cosardilla. Si existiera. Aunque no lo hace.
Sin embargo, una cosardilla lo suficientemente desventurada para acabar junto a la tanteante mano de un joven humano también podría considerar que, aún sin descubrirla, la podrían atrapar. Sin descubrirla, podrían pensar que es una ardilla mundana y ordinaria y, una vez más, sin descubrirla; podrían estrujarla de puro susto. Susto de ambos, cabría matizar.
Una cosardilla, en el hipotético e imposible caso de existir, podría entonces pensar que su única salida es la guerra y que más vale morir como una valiente y ligeramente inexistente cosardilla que vivir como como una cobarde y totalmente inexistente cosardilla.
Simón, alertado por la súbita presencia de lo que llevaba un rato convenciéndose de que no podía existir, retiró la mano lentamente del agujero.
– ¿Has encontrado algo? – Preguntó Sara, asustada.
– ¿Eh? Ah, mm… no, no. No hay nada ahí dentro que agarrar.
– ¡Oye! ¡Te sangra el dedo!
Before I met her,my stories werepractically always
about one thing,
really, weren't they?Love.The inevitability of love.
Gracias por escucharme.
Plateado y exacto.
Me gustaría a escribir poemas aprender.
Pero si con la poesía
no diría
todo lo que este alma mía
siente por tu ser...
¿Qué diría?
¿De qué valdría?
¿Qué podrían
palabras lentas y profanas
a tu oído ausente parecer?
He estudiado
a Neruda, a Garcilaso
y ya de paso,
a Cernuda y a algún francés.
Me he entretenido con Miguel Ángel
y con Picasso,
aunque no venga al caso,
porque ya puestos...
ya... ¿pa' qué?
Y así mi ser,
me he metido en la mimética,
emulando su fonética
y a veces hasta su métrica
para de sus cantos beber...
Pero me desdigo con mi técnica
¿No parece, más que estética,
un trabajo de esteticién?
(Perdón, lo digo sin ofender.)
Me gustaría a escribir poemas aprender.
No por vanagloriarme
ni méritos darme.
Ya ves que no consigo
cuatro rimas juntas tejer.
Pero es que
¿y si no, cómo te digo,
que tus palabras son mi abrigo,
que sin ti yo me fatigo
y por desgracia ya me olvido
de cómo decir suspigo?
¿Que en tu ausencia me desmigo
y en tu presencia fuerte sigo,
y que un futuro contigo
no sé rimar si no es conmigo?
Me gustaría a escribir poemas aprender,
pero con que sepas que te quiero
creo que me conformaré.
<<Si fue la mar quien dio luz a mi infancia,
que sea la mar quien me vea morir.>>
La canción del pirata. Suburbano.
Dos días después, en un puerto no muy lejano, una aprovisionada barca pequeña se despedía de un galeón español dirección a Saint-Domingue.